miércoles, noviembre 23, 2011

Pearl Jam: Estarán tocando nuestra canción


Resulta que cumplirás 22. Naciste en 1989, un año antes de que el vocalista originario de Washingtin Andrew Wood tuviera a bien saturarse las venas de heroína y decapitar a una banda tan prometedora como Mother Love Bone previo a que lanzara su primer disco, Apple. Seguramente apenas era capaz de tragar manzana convertida en puré cuando yo ya escondía mis primeras Playboy debajo del colchón.  
Tenías dos años cuando me rompía las rodillas de los jeans con las navajas de afeitar de mi padre. Otras veces se me rasgaban por el uso continuo sumado a mi negativa por echar los pantalones a la lavadora en intervalos menores a los 15 días. A ti te tocó comprarlos rotos de fábrica. Entre más agujeros, más ceros exhiben las etiquetas. Seguramente aprendías a caminar cuando la horda de escuincles que hace dos décadas cursábamos la secundaria nos reuníamos en casa del único compañero que tenía televisión por cable. Disfrutábamos de los primeros videos de Pearl Jam, la banda que el bajista Stone Gossard y el guitarrista Stone Gossard formaron tras la obligada disolución de MLB.


Todos fuimos Marcos
Te imagino mirando caricaturas noventeras –quizá los Animaniacs o los Tiny Toons– mientras te chupabas el dedo. Quizá, en ese mismo momento, alguien me pasó mi primer cigarro de mariguana en alguna reunión preparatoriana cuando celebrábamos la salida al mercado de Vs., el segundo disco de PJ que algún compañero se había comprado como cassette en los pasillos Periocoapa. Mi generación ya se mostraba descontenta con un mundo al que tú apenas abrías los ojos. Ambos los hacíamos, pero de diferente manera.
En 1994 sucedieron cosas importantes. El levantamiento zapatista llamó nuestra atención. Comenzábamos a cuestionarnos por qué el PRI acumulaba tantos años al frente del país y, sin lugar a dudas, nos sacudió el hecho de que Vitalogy, el que entonces fue nuevo disco de PJ, exhibiera un libro de anatomía como booklet. Una de sus canciones, Spin the black circle, hablaba de esa nostalgia hacia los acetatos de vinil, un material de antropología rockera que tú sólo conoces como objeto de colección. En esos momentos tú estabas a punto de entrar a la primaria y es probable que un sujeto como yo, que se preciaba de tener una melena que pocas veces a la semana saludaba al peine y que se ataba una camisa de franela a cuadros a la cintura cual si se tratara de un estandarte a media asta, le produjera miedo y la necesidad de abrazar la pierna de mami si nos encontrábamos por la calle.
Te tocó crecer ya no con una nana electrónica apersonada en una televisión, sino una cuidadora cibernética que ponía a tu alcance todos los rincones del mundo a un clic de distancia.

Estas son las mañanitas grunge
Vamos a ir al concierto de PJ en el Foro Sol. Tú quieres sumergirte en el gentío para asegurarte un espacio en la primera línea, pegada a la valla de protección. No encuentro cómo decirte que a mi edad prefiero ver a esos toros del rock desde la barrera, que son ya 20 años de seguirles la pista y emocionarme con No Code, de 1996; lo mismo que Riot Act, de 2002, o Backspacer, de 2009.
En dos ocasiones estuvieron en nuestro país. En 2003 apagué en mi pastel casi las mismas velas que tú el año pasado. Bebí suficiente cerveza como para que no me importara sacudirme como poseso en el Palacio de los Deportes. No te conocí entonces, pero es probable que al mismo tiempo estuvieras inmersa en los preparativos de tu fiesta de XV Años. En 2005, cuando Eddie, Stone, Mike, Jeff y Matt volvieron a México, tú ya eras fan. Había comenzado tu espera personal por esa experiencia que compartiremos: desgañitarnos mientras cantamos las mañanitas grunge en el cumpleaños número 20 de Pearl Jam. No en vano trascendieron generaciones, que tú y yo podemos reñir por muchas cosas, mi amor (que a veces me da sueño y quiero irme temprano de las fiestas o el que a tu madre no le parezca que yo sea 12 años mayor que tú), pero nunca discutimos por Pearl Jam.

 (Playboy, noviembre 2011)



NoS LEEmos, SatANaS MEDiAnTE