lunes, febrero 14, 2011

La batalla



El adversario está detrás de ella. Empuña un arma ansiosa y palpitante. La hunde hasta que desaparece en el cuerpo de la mujer. No una, sino muchas veces. Pero ella, lejos de pedir clemencia, suplica ser apuñalada un millón de veces. Quiere contener esa arma en su interior y así, robarle el aliento el hombre. Entonces él se desploma sobre el cuerpo de ella. Le besa la espalda sudorosa, le pide que nunca lo aparte de esa posición. El aire no les alcanza para gritarse los nombres cuando los cuerpos son sacudidos violentamente por un espasmo de muerte shakesperiana. Ella se aferra a la almohada, su rostro se descompone en una mueca de dolor y placer. Él siente que su vientre se hincha, exige ser liberado y borrar del mapa todos los refugios del mundo.
No queda nadie vivo sobre la cama.   


NoS LEEmos, SatANaS MEDiAnTE

1 demonios han vertido su furia:

Leo dijo...

Ya te había comentado en facebook sobre tu cuento, perdón, es que lo vi ahí primero. Jejeje. Ahorita me acorde de un tipo que te va a encantar y creo que va mucho con la formación de tu estilo. Se Llama Francisco Tario, es Mexicano y es como un Rulfo mezclado con un Poe. Es realmente inquietante. Chécatelo. Esta chida la manera en como lo narras, pero no sé, quizás soy un amargado, pero yo esperaba la vuelta de tuerca, esa ruptura, y esa fracturación que debe tener un cuento. Bueno eso creo yo, porque soy fan de don Chava Elizondo(la historia según Pao Cheng es una obra insuperable). Checate lo que recomendé, no olvides que siempre andamos en la formación de nuestro "estilo" (watheaver it means)