Para Vodoo Girl, Marina Ruiz, Frida con Todo Mi Odio y Kurokety.
Hace tiempo que el rock and roll dejó de ocupar ese sitio de culto junto al sexo y las drogas. El rock ya no ladra, mucho menos muerde. Si en algún momento el rock fue marginado, maldecido y estigmatizado, aquello es parte del pasado. Los rockeros, en consecuencia, tampoco dan miedo. Muchos de ellos dejaron de lado las posiciones incendiarias, las declaraciones escandalosas y la facha de malandrines. La mayoría se volvió políticamente correcto (¡Su rock es votar!), trabajan como jurados de concursos y se viste como modelos metrosexual de Versace con lonjita
¿Adónde se mudó el underground? No, lo subterráneo continúa en el mismo lugar de donde nunca salió: la coladera.
Ese trono de latón, lodoso, húmedo, sórdido y hediondo que una vez ocupó el rock, fue tomado por quienes lo encontraron desierto luego de que la música se mudara a la superficie de la tierra para lucir sus anillos de oro en los círculos de la nobleza. Su Nueva Majestad de la Inmundicia lleva por nombre Performance y lo practican, con honra, muchas mujeres. Si el rock era un asunto mucho más acaparado por los hombres, las chicas rudas sólo quieren porfermear.
México cuenta con una sólida escena de performance que se parece mucho a lo que solía ser el rock en su nacimiento. Sus protagonistas trabajan por amor al arte y no al dinero, los performances se realizan bajo la premisa del do it by yourself, en cualquier cueva que sirva de escenario y sin compromisos comerciales que atenten contra su libertad de contenidos.
Frida Con Todo Mi Odio es una de ellas. Con menos de 25 años de vida pero no un gramo de pudor en el cuerpo, ha protagonizado acciones que escandalizarían a la Iglesia mucho más que cualquier canción de black metal. En La Virgen de la Lujuria se metió una cruz por el culo (después de vestirse de monja dominatrix) y en otra ocasión, se paseó desnuda por el Tianguis Cultural del Chopo mientras la gente le tomaba fotos con su celular.
Su debut tuvo lugar en la fiesta de un amigo en la que, incluso y como buena estrella, hasta salió con groupies.
“Terminando el performance se me acercó mucha gente a decirle que les había abierto los ojos con mi trabajo, entre ellos un tipo con el que me puse a platicar y terminé viviendo dos años con él”, recuerda.
Estudia arte en el INBA, pero Frida sostiene que la experiencia es quien le enseña a realizar performance, que a final de cuentas es eso: acción.
“El otro día platiqué con un tipo que había tomado no sé cuántos cursos, pero que en su puta vida había hecho un performance. ¿Dónde están tus ideas? ¿Tus sueños bizarros?, lo cuestioné”.
A menudo suelo acudir a encuentros de performance. Una de las amazonas performeras que más me han encantado es Kurokety, a quien la observé orinarse encima del escenario y masturbase con un dildo gigantesco al que había colocado al final de un crucifijo. Ese mismo día, Kuro y el resto de sus provocadoras compañeras del taller de La Congelada de Uva (célebre sacerdotisa mexicana del performance), Gabrielle Civil, Amada, Jere y Mera, que ese día celebraban su “graduación”, se embarraron de vísceras animales por el cuerpo, le hicieron sexo oral a penes de plástico, se ataron las unas y las otras y casi todas se encueraron. Aquello me pareció tan incendiario como cuando una pareja de activistas ecológicos (los fundadores de Fuck For Forest) tuvieron sexo en el escenario a la mitad de un concierto de The Cumshots, en Noruega (¡Cielos, eso también fue un performance!) en 2004.
Al mismo tiempo que las bandas de rock firman contratos millonarios con empresas de papitas, las performanceras viven el desenfreno y sacuden al establishment no con guitarras cinceladas en diamante y canciones de amor que se descargan en el celular, sino con lo que encuentran a la mano: viejos cassettes VHS, fluidos varios, sangre, basura y hasta poesía.
Marina Ruiz es una mujer hermosa, diminuta y delgada. Sin embargo, su cuerpo ha representado su mejor herramienta a la hora de hacer performance. Ella misma se asume una encueratriz de oficio, aunque también es escritora y sazona sus acciones con poesía. Sus formas exquisitas tocan el alma mucho mejor que una canción de rock que a estas alturas ya apesta a contrato discográfico. Digamos que se parece al rock culto que hacía Pink Floyd.
“La desnudez es la fragilidad absoluta, pero esa misma desnudez impone una fuerza tan grande que se hace una especie de dialéctica en la que fragilidad y fuerza provocan el movimiento que necesito para ser, para expresarme, para dar-provocar, para invocar aquello que pretendo que acontezca y que vive muchas veces en la regiones de lo no verbal y lo no racional”, explica.
El rock and roll ya viste de Prada. Le da asco en ensuciarse las manos. El underground le pertenece al performance y si son mujeres, más.
NoS LEEmos, SatANaS MEDiAnTE

3 demonios han vertido su furia:
Weeeeyyyy chale contigo...
Bueno en primera, el performance es en gran medida arte conceptual,¿ok? y por lo poco que te conozco,supongo que has leído un CHINGO, y por ello sabes mejor que nadie que el arte conceptual es una gran TOMADA DE PELO.En lo personal, sí creo que el performance emite un discurso, como también lo emite el vestir sin pantalones un domingo en el DF(cual es ¿quien sabe?), pero de ahí que masturbarse frente a un grupo de chamaquitos morbosos con complejos de "profundo" y de "culto" tenga algo de transgresor, la neta no creo...La neta permíteme poner en una gran DUDA la labor de éstas chavitas, que por mucho siento que usan el ARTE (como si no estuviera ya tan prostituido) para sacara sus dotes exhibicionistas, y por un lado que chingón, y por el otro ¿que tan autentico es? La verdad no confió en su autenticidad, como tampoco creo que la desnudez vaya a crear algún cambio; gratifica, eleva, otorga sentido, toca tus sentimientos sí, peor no hace ninguna diferencia, mas que las "chaquetas" que unos e puede hacer en las noches. La Congelada de Uva es una completa PENDEJA, y la neta me podría pasar hablando de su estupidez y su cursilería y del porqué me caga que la citen como referencia del performance pero no, no lo haré, hoy no. Para mí, este tipo de performance es lo mismo que hacen los idiotas de la Orden del Cister, que no son mas que un grupo de pedantes elitistas, no es posible que sean AC la neta. Me da gusto que hables de éstos temas y abras el espacio para el debate y el análisis, pero ten en cuenta que el mundo no se arregla encuerandose, o cambiando la foto de perfil, o jugar a que eres artista, al menos ya nos e cambia el mundo de esa manera; y por lo pronto yo tome ya mi posición...
Publicada está tu posición, como la mía en mi crónica. De eso se enriquece un debate, aunque no me gusta la idea de insultar o descalificar a terceros, pero prevaleció primero el ponderar la libertad de expresión. Chido y gracias por leerme.
Definitivo: es libertad de expresión. Si las nenas performanceras se quieren hacer la paja con dildos en forma de fajo de billetes, cruces o lo que venga en gana como un "concepto", "vanguardia" o "propuesta" enfrente de 40 ó 60 monitos "cultos" hipsterosos y puñetos, están en todo su derecho, son bien-venidas (jejejej). Si quieren provocar el escándalo y ese es todo el objetivo, pues que lo hagan. Es parte del arte: la expresión del alma, la denuncia o la creatividad. Pero en cuestión de arte hay perspectivas. Lo verdaderamente bueno al pasar el tiempo prevalece y se hace clásico.
Ahora, veamos, juzguemos y que Cronos nos desmienta luego.
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