
Ha salido a la venta Marvin y éste es mi artículo de AC/DC, ya disponible. El disco Black Ice salió el día de mi cumpleaños y eso lo hace más especial. Para escribir la nota lo escuché en versión digital pero ayer, en el intercambio de la oficina, me lo regalaron...
Nunca te vayas sin decir AC / DC
Quieres llegar, pero no sabes cómo. ¿En avión? Imposible. Una aeronave te conduciría en dirección opuesta adonde te diriges. ¿En barco? Mala idea. El agua es el enemigo número del paisaje natural de ese sitio que deseas conocer. Podría destruirlo todo y entonces, ese personaje que pretendes sea tu anfitrión podría enfadarse mucho. ¿Caminando? Podrías tardarte una eternidad y en ese caso sería mejor esperar sentado a que el lugar se acerque. Ya lo dijo Mahoma: si la montaña no viene a ti…
Una noche llegas a tu casa después de una fiesta. Estás borracho y te tambaleas. Intentas abrir la puerta pero sólo lo consigues después de tres intentos y cuando sostienes tu mano derecha con la izquierda. La llave por fin penetra en la cerradura.
Cuando has entrado a tu casa, en vano intentas encender la luz. Por más que accionas el interruptor, la oscuridad habita en todos los rincones. Molesto, mareado y con la boca seca igual que una hoja de papel, te tumbas en el sillón de la sala a dormir. No tienes fuerzas ni siquiera para llegar a tu cama.
Transcurren cinco minutos y decides levantarte a beber algo. Como puedes llegas a la cocina, en el camino te golpeas la espinilla con el mueble donde tu mamá guarda su máquina de coser, y abres el refrigerador. Hay dos opciones: agua o cerveza. Casi coges el agua, pero rectificas y te aferras a la cerveza como única tabla de salvación.
Te bebes la lata casi de un trago y te vuelves a acostar en el sillón. Algo se te clava en la espalda. Te enderezas y lo tomas. En medio de la penumbra palpas el objeto para descubrir qué es. No lo consigues. Recuerdas que tienes un encendedor en la bolsa y lo sacas. Con ayuda de la flama azul descubres que se trata de un fusible. En su dorso tiene escritas las palabras HIGH VOLTAGE y una fecha: 1975.
Te pones de pie y de nuevo entras en la cocina, ahora con más agilidad. Abres la caja de los fusibles y colocas el que te acabas de encontrar. Subes la palanca y ¡eureka!, tu casa regresa a la vida. Sin embargo, como en Maximum Overdrive, película dirigida por Stephen King en 1986 y cuya banda sonora se le encomendó a una banda australiana de hard rock formada en 1973 liderada por un par de hermanos muy ‘jóvenes’, en la que los electrodomésticos cobran vida, los aparatos de tu casa se vuelven locos.
Así, tu refrigerador parece un ebrio cualquiera: abre su puerta para eructar. El horno de microondas lanza rayos láser en todas direcciones. Sales corriendo hacia la sala y observas a la televisión, que solita se pasea por todos los canales. Aquello es un escándalo y tus padres despertarán. Corres de nueva cuenta hacia la cocina para bajar la palanca de los fusibles, pero en lugar de la caja hay un letrero en la pared que dice: “Corriente alterna/ Corriente continua” y las siglas de ambos conceptos, pero en inglés, AC / DC.
Estás a punto de gritar de terror cuando escuchas una voz a tus espaldas.
-It’s a long way to the top.
-¿Qué rayos?- respondes y te das la vuelta.
No puedes dar crédito. El sujeto tiene el pecho descubierto y el cabello desaliñado.
-¿Quién eres? –le reclamas.
-Rock N’ Roll Singer… Bon Scott.
Entonces detrás de ti, una silla cobra vida y se coloca detrás de ti. El Rock N’ Roll Singer se acerca hasta ti y te empuja violentamente para que te sientes.
-Can I sit next to you, girl? –te pregunta. Su boca huele a vómito y alcohol.
A punto estás de decirle que no eres una muchacha cuando el tipo ya se encuentra a tu costado, gritando como un loco. La casa ha desaparecido y ahora están montados en un automóvil que corre a toda prisa por la carretera. Es de noche y no se alcanza a ver el final del camino.
-¿Quién eres? –le gritas al desconocido aferrándote a donde puedes.
Él responde:
-It’s a long way to the top- dice otra vez y añade –If you wanna Rock N’ Roll.
-Pero yo no quiero rock en este momento. ¡Detente!
Scott encoje los hombros y ríe:
-Rocker… Can’t Stop Rock N’ Roll.
El automóvil va demasiado rápido. Apenas puedes ver los árboles que están junto al camino. Transitas en medio de un sueño, estás seguro. Quieres despertar pero las cosas se ponen peor. Te miras en el espejo lateral y descubres que efectivamente no eres tú, sino una mujer. Tienes unos senos enormes y la cara pintarrajeada. En vez de tus jeans rotos vistes una minifalda. Luces como una puta.
Bon te susurra al oído, quitando la vista del camino:
-Let me put my love into you…
-¡Nooooo! –le gritas horrorizado, pero el sujeto se mete la mano a la bolsa de sus pantalones y saca un fajo de dólares.
-What do you do for money, honey?
Estás a punto de abrir la portezuela y lanzarte al camino cuando descubres que todo a tu alrededor está en llamas. El auto se detiene en medio de una enorme hoguera.
Scott se duerme, mejor dicho se muere, en el auto. Todavía apesta a whisky y vómito.
Desciendes del coche, convertido en mujer como estás y achicharrándote de calor cuando escuchas que suenan unas campanas a lo lejos, las HELL BELLS. Comienzas a caminar en sentido contrario de las llamas, pero en el instante en que estás a punto de salir de ese lugar caliente encuentras un letrero clavado en el piso con una orden que no te atreves a contravenir: BACK IN BLACK.
Regresas y observas que una de las hogueras más grandes hay cinco demonios femeninos, muy sexies, contoneando sus cuerpos con lujuria en frente de un escenario donde están ubicados igual número de tronos. En cada uno descansa un demonio masculino que sostiene un instrumento musical como cetro. Angus Young, la guitarra (propiamente una Gibson SG); Malcolm Young, otra guitarra; Brian Jonson, un micrófono; Cliff Williams, un bajo, y Phil Rudd, una batería.
Angus se pone de pie. Tiene puesto el uniforme de escolar con el que suele presidir ceremonias paganas y clava el mástil de su guitarra en el suelo. Tú caes de rodillas, el maquillaje comienza a derretirse en tu rostro.
Brian grita, como lo ha hecho cientos de veces:
-Hell ain’t a bad place!!!!
Los demonios femeninos te rodean. Comienzan a besarte y acariciarte y tú, transmutado en chica, te dejas hacer, excitado.
En ese momento, el suelo se abre y comienza a brotar de él un enorme cubo de color negro. A medida que éste crece, te das cuenta que está helado, pero no te mueves ni un ápice porque ahora las demonios están tocándose entre ellas y permiten que tú explores hasta el más recóndito de sus rincones.
Una voz en off exclama:
“Éste es el BLACK ICE, el hielo que no derrite con el fuego. Es el décimo quinto Evangelio que mis cinco hijos predilectos lanzan al mundo. Tardaron ocho años en revelar uno nuevo, desde STIFF UPPER LIP. BLACK ICE fue conjurado con ayuda del productor Brendan O’Brien y mezclado por Mike Fraser en los Estudios Warehouse de Vancouver. Sin duda es un Evangelio poderoso, pues de sus 15 fragmentos, cuatro llevan la palabra rock n’ roll en el título: Rock n’ roll train, She likes rock n’ roll, Rock n’ Roll dream y Rockin all the way. Hoy es 20 de octubre de 2008 y es hora de que el mundo escuche lo que mis hijos tienen qué decir”.
Entonces Satanás se calla y tu cabeza comienza a girar otra vez.
Los integrantes de AC / DC, las demonios y el bloque de hielo negro comienzan difuminarse. Las campanas del Infierno repican nuevamente.
Estás en tu casa, de pie delante del refrigerador. Una vez más caes en la disyuntiva de beber agua o cerveza, pero ahora prefieres la mezcla de dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno. Los electrodomésticos ya no se mueven.
Te sirves dos cubos de hielo en el vaso y suspiras tranquilo al descubrir que no son negros. Regresas a la sala y reflexionas nuevamente en cómo llegar a ese lugar.
Pero ahora tienes la certeza: al Infierno no se llega en barco o en avión, sino por carretera.
Quieres llegar, pero no sabes cómo. ¿En avión? Imposible. Una aeronave te conduciría en dirección opuesta adonde te diriges. ¿En barco? Mala idea. El agua es el enemigo número del paisaje natural de ese sitio que deseas conocer. Podría destruirlo todo y entonces, ese personaje que pretendes sea tu anfitrión podría enfadarse mucho. ¿Caminando? Podrías tardarte una eternidad y en ese caso sería mejor esperar sentado a que el lugar se acerque. Ya lo dijo Mahoma: si la montaña no viene a ti…
Una noche llegas a tu casa después de una fiesta. Estás borracho y te tambaleas. Intentas abrir la puerta pero sólo lo consigues después de tres intentos y cuando sostienes tu mano derecha con la izquierda. La llave por fin penetra en la cerradura.
Cuando has entrado a tu casa, en vano intentas encender la luz. Por más que accionas el interruptor, la oscuridad habita en todos los rincones. Molesto, mareado y con la boca seca igual que una hoja de papel, te tumbas en el sillón de la sala a dormir. No tienes fuerzas ni siquiera para llegar a tu cama.
Transcurren cinco minutos y decides levantarte a beber algo. Como puedes llegas a la cocina, en el camino te golpeas la espinilla con el mueble donde tu mamá guarda su máquina de coser, y abres el refrigerador. Hay dos opciones: agua o cerveza. Casi coges el agua, pero rectificas y te aferras a la cerveza como única tabla de salvación.
Te bebes la lata casi de un trago y te vuelves a acostar en el sillón. Algo se te clava en la espalda. Te enderezas y lo tomas. En medio de la penumbra palpas el objeto para descubrir qué es. No lo consigues. Recuerdas que tienes un encendedor en la bolsa y lo sacas. Con ayuda de la flama azul descubres que se trata de un fusible. En su dorso tiene escritas las palabras HIGH VOLTAGE y una fecha: 1975.
Te pones de pie y de nuevo entras en la cocina, ahora con más agilidad. Abres la caja de los fusibles y colocas el que te acabas de encontrar. Subes la palanca y ¡eureka!, tu casa regresa a la vida. Sin embargo, como en Maximum Overdrive, película dirigida por Stephen King en 1986 y cuya banda sonora se le encomendó a una banda australiana de hard rock formada en 1973 liderada por un par de hermanos muy ‘jóvenes’, en la que los electrodomésticos cobran vida, los aparatos de tu casa se vuelven locos.
Así, tu refrigerador parece un ebrio cualquiera: abre su puerta para eructar. El horno de microondas lanza rayos láser en todas direcciones. Sales corriendo hacia la sala y observas a la televisión, que solita se pasea por todos los canales. Aquello es un escándalo y tus padres despertarán. Corres de nueva cuenta hacia la cocina para bajar la palanca de los fusibles, pero en lugar de la caja hay un letrero en la pared que dice: “Corriente alterna/ Corriente continua” y las siglas de ambos conceptos, pero en inglés, AC / DC.
Estás a punto de gritar de terror cuando escuchas una voz a tus espaldas.
-It’s a long way to the top.
-¿Qué rayos?- respondes y te das la vuelta.
No puedes dar crédito. El sujeto tiene el pecho descubierto y el cabello desaliñado.
-¿Quién eres? –le reclamas.
-Rock N’ Roll Singer… Bon Scott.
Entonces detrás de ti, una silla cobra vida y se coloca detrás de ti. El Rock N’ Roll Singer se acerca hasta ti y te empuja violentamente para que te sientes.
-Can I sit next to you, girl? –te pregunta. Su boca huele a vómito y alcohol.
A punto estás de decirle que no eres una muchacha cuando el tipo ya se encuentra a tu costado, gritando como un loco. La casa ha desaparecido y ahora están montados en un automóvil que corre a toda prisa por la carretera. Es de noche y no se alcanza a ver el final del camino.
-¿Quién eres? –le gritas al desconocido aferrándote a donde puedes.
Él responde:
-It’s a long way to the top- dice otra vez y añade –If you wanna Rock N’ Roll.
-Pero yo no quiero rock en este momento. ¡Detente!
Scott encoje los hombros y ríe:
-Rocker… Can’t Stop Rock N’ Roll.
El automóvil va demasiado rápido. Apenas puedes ver los árboles que están junto al camino. Transitas en medio de un sueño, estás seguro. Quieres despertar pero las cosas se ponen peor. Te miras en el espejo lateral y descubres que efectivamente no eres tú, sino una mujer. Tienes unos senos enormes y la cara pintarrajeada. En vez de tus jeans rotos vistes una minifalda. Luces como una puta.
Bon te susurra al oído, quitando la vista del camino:
-Let me put my love into you…
-¡Nooooo! –le gritas horrorizado, pero el sujeto se mete la mano a la bolsa de sus pantalones y saca un fajo de dólares.
-What do you do for money, honey?
Estás a punto de abrir la portezuela y lanzarte al camino cuando descubres que todo a tu alrededor está en llamas. El auto se detiene en medio de una enorme hoguera.
Scott se duerme, mejor dicho se muere, en el auto. Todavía apesta a whisky y vómito.
Desciendes del coche, convertido en mujer como estás y achicharrándote de calor cuando escuchas que suenan unas campanas a lo lejos, las HELL BELLS. Comienzas a caminar en sentido contrario de las llamas, pero en el instante en que estás a punto de salir de ese lugar caliente encuentras un letrero clavado en el piso con una orden que no te atreves a contravenir: BACK IN BLACK.
Regresas y observas que una de las hogueras más grandes hay cinco demonios femeninos, muy sexies, contoneando sus cuerpos con lujuria en frente de un escenario donde están ubicados igual número de tronos. En cada uno descansa un demonio masculino que sostiene un instrumento musical como cetro. Angus Young, la guitarra (propiamente una Gibson SG); Malcolm Young, otra guitarra; Brian Jonson, un micrófono; Cliff Williams, un bajo, y Phil Rudd, una batería.
Angus se pone de pie. Tiene puesto el uniforme de escolar con el que suele presidir ceremonias paganas y clava el mástil de su guitarra en el suelo. Tú caes de rodillas, el maquillaje comienza a derretirse en tu rostro.
Brian grita, como lo ha hecho cientos de veces:
-Hell ain’t a bad place!!!!
Los demonios femeninos te rodean. Comienzan a besarte y acariciarte y tú, transmutado en chica, te dejas hacer, excitado.
En ese momento, el suelo se abre y comienza a brotar de él un enorme cubo de color negro. A medida que éste crece, te das cuenta que está helado, pero no te mueves ni un ápice porque ahora las demonios están tocándose entre ellas y permiten que tú explores hasta el más recóndito de sus rincones.
Una voz en off exclama:
“Éste es el BLACK ICE, el hielo que no derrite con el fuego. Es el décimo quinto Evangelio que mis cinco hijos predilectos lanzan al mundo. Tardaron ocho años en revelar uno nuevo, desde STIFF UPPER LIP. BLACK ICE fue conjurado con ayuda del productor Brendan O’Brien y mezclado por Mike Fraser en los Estudios Warehouse de Vancouver. Sin duda es un Evangelio poderoso, pues de sus 15 fragmentos, cuatro llevan la palabra rock n’ roll en el título: Rock n’ roll train, She likes rock n’ roll, Rock n’ Roll dream y Rockin all the way. Hoy es 20 de octubre de 2008 y es hora de que el mundo escuche lo que mis hijos tienen qué decir”.
Entonces Satanás se calla y tu cabeza comienza a girar otra vez.
Los integrantes de AC / DC, las demonios y el bloque de hielo negro comienzan difuminarse. Las campanas del Infierno repican nuevamente.
Estás en tu casa, de pie delante del refrigerador. Una vez más caes en la disyuntiva de beber agua o cerveza, pero ahora prefieres la mezcla de dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno. Los electrodomésticos ya no se mueven.
Te sirves dos cubos de hielo en el vaso y suspiras tranquilo al descubrir que no son negros. Regresas a la sala y reflexionas nuevamente en cómo llegar a ese lugar.
Pero ahora tienes la certeza: al Infierno no se llega en barco o en avión, sino por carretera.
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